Escena dos, El Forastero
Personajes
Carlos
María
Un Forastero
Escenario:
Misma cabaña, a veinte kilómetros de San Petersburgo, afuera sigue nevando. María
sentada en un diván revisa una revista de moda. Carlos de pie observa la
tormenta mientras fuma una pipa.
María: Oyes eso
Carlos: No escucho nada
María: Si, alguien toca a la puerta
Carlos: Veré que sucede
María: ten cuidado Querido.
Carlos
abre la puerta. Un hombre de aspecto militar aparece en la puerta.
El Forastero: Disculpe que haya tocado a su puerta
Carlos: Por favor, pase, está usted empapado
El Forastero: Gracias, tan solo espero pasar la tormenta
María: Pues esta tormenta parece que no para en toda la
noche.
El Forastero: No sabia que su hija estaba con usted caballero
María: Que caballero, no soy su hija.
Carlos: Así es, es mi esposa
El Forastero: permítase me presente: Hasta el día de ayer
era yo soldado a cargo de las ordenes del emperador. Hoy, cansado de las
injusticias contra el pueblo, he decidido desertar.
Carlos: ¿Pero, acaso es usted un transgresor de la ley?
María: ¡Que emocionante!, es un fugitivo Querido
El Forastero: Así es caballero, lo soy, y estoy orgulloso
de serlo.
Carlos: ¿acaso se puede estar orgulloso de ser un fugitivo
de la ley?
María: No seas tan estricto, es un revolucionario
Carlos: Peor aun
María: Y díganos, ¿cuál es su nombre y rango soldado?
Carlos: ¿rango? Fugitivo, sin duda
El Forastero: Soy sargento, y mi nombre, poco importa.
Carlos: Mejor aún, así no nos compromete el saberlo
María: ¿gusta usted tomar algo Sargento?
El Forastero: Bien me haría un trago
Carlos: Habrase visto, aun así, debemos servirle al
transgresor
María: Querido, sírvele al señor lo que ordene
El Forastero: Un vodka estará bien
Carlos
sirve unos tragos, se hace una pausa
Carlos: Pues bien, espero no nos dará problemas señor
fugitivo
El Forastero: En lo absoluto, soy un soldado, un hombre de
principios
Carlos: Principios que se rompieron
María: No seas cruel en tus juicios Querido
El Forastero: Los principios son para eso mi señor, para
romperse cuando es menester hacerlo
Carlos: ¿Que hacía usted vagando por el bosque a veinte
kilómetros de San Petersburgo?
María: podemos dejar esa charla para después, Querido, ofrécele
sentarse al sargento
Carlos: ¿gusta sentarse su señoría?, le hará bien antes del
juicio
El Forastero: No necesito sentarme, si acaso solo pediré si
me es concedido un rincón para dormir un par de horas y después marcharme
María: ¿Se marcha acaso?, no diga eso
Carlos: Dejad que se marche, es un fugitivo
El Forastero: es cierto, mejor será que no les comprometa
María: Querido, quiero que se quede con nosotros
Carlos: Eso es inaudito
El Forastero: les pido que no se arriesguen
Carlos: Bien dicho
María: Si digo que se queda, se queda, prepárale una habitación
Carlos: me niego
María: Querido
Carlos: Nos compromete
El Forastero: es cierto, dos finas personas como ustedes,
no pueden arriesgarse por un fugitivo
Carlos: Un transgresor
El Forastero: Un revolucionario
Carlos: Un condenado
El Forastero: y ustedes, personas de honor
María: si de honor y
Carlos: calla
María: y también somos.
Carlos: ¡María!
María: fugitivos, y transgresores, somos un par de revolucionarios
Carlos: ¡nos has hundido!
Cae el
telón
Comentarios
Publicar un comentario