El sueño



El sueño

Eran las dos de la mañana. Abrí los ojos. Digo abrí porque aunque los tenia cerrados no había dormido. Lleno de angustia y ansiedad decidí poner fin a mi situación. Ya me había sucedido antes, pero esta vez haría algo. Si, pensé en el suicidio. Como realizarlo era mi duda, Quizá con una soga. Había que buscar soga de buena calidad, no esas que están llenas de nudos y que me podrían dañar la piel al colgarme. Era mejor opción una pistola. Solo que había la teoría de que el ser humano sigue vivo unos seis segundos después de un impacto en la cabeza, quizá más, quince segundos, suficientes estos para ver yo mismo mis sesos esparcidos sobre la alfombra. Sería terrible tener que ver como se arruina una alfombra tan fina. Regalo de mi tía Anita. Era mejor opción las pastillas. Podría tomar Rivotril, pastillas para el sueño y quizá jarabe para la tos. De los tres el jarabe me gustaba su sabor, además era relajante el DXM, que es primo de la heroína. El rovotril seria para perder el miedo. A quien no le da miedo perder la vida. Como aquella vez que fui con mi tía Anita a su casa en las montañas. Pasamos toda la tarde en la nieve corriendo con los niños del pueblo, hasta que yo me caí en ese pozo. Era un viejo pozo de agua que se había salado y en ese entonces estaba seco. Crecían en el fondo unas hierbas, al caer quede atrapado en las ramas que crecen para alcanzar la superficie. Fue inútil gritar por horas, nadie me escucho. Como no me pudieron encontrar pase ahí toda la noche. Al otro día e inconsciente me encontraron. A veces sueño con el pozo, me despierto y ya no me puedo dormir. El médico me ha recetado rivotril, una capsula por las noches, si hay mucha ansiedad dos, pero con esa dosis ya no puedo dormir, asi que después me agregó pastillas para dormir. La verdad no sirven, de noche estoy mas despierto, y de dia traigo el rostro completamente desconectado. El jarabe para la tos ya no me lo receta, me volvi adicto a el, sabe delicioso. Me gusta su efecto embriagador de la heroína.


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